La regla de oro de “no le hagas a
los otros lo que no quieres que te hagan a ti” o “trata como te gustaría ser
tratado” es central en lo que a servicio al cliente respecta. La empresa para
la que yo laboro actualmente brinda servicios compartidos, lo que en síntesis es
que hacemos de todo para quien así lo requiera y durante este proceso se topa
con muchas personas y todas con diferentes personalidades y con diferentes
necesidades. La única opción que nosotros tenemos en la empresa es tratar a
nuestro cliente como parte central de nuestro desarrollo, es decir, hacerle ver
que es importante para nosotros y que sus requerimientos son atendidos y no
dejados de lado como si no tuvieran importancia. No obstante, hay momentos en
los que es muy difícil priorizar a todos los clientes a la vez, por lo que es ahí
donde llega una etapa de negociación para así no generar roces ni lograr perder
la confianza del cliente en nosotros.
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